A partir de 2026, Colombia dará inicio a tres de las obras de infraestructura más ambiciosas de la última década, proyectos destinados a transformar la movilidad, fortalecer la competitividad regional y modernizar la conectividad estratégica del país. Se trata del Gran Viaducto del Mar en Cartagena, la doble calzada Barranquilla–Ciénaga en el Caribe y la APP El Estanquillo–Popayán en el suroccidente, tres iniciativas de alto impacto que, pese a desarrollarse en territorios distintos, comparten un mismo propósito: resolver rezagos históricos, mejorar la seguridad vial y dinamizar el desarrollo económico en regiones clave para el futuro nacional.
Gran Viaducto del Mar
En el marco del 22° Congreso Nacional de la Infraestructura el alcalde Dumek Turbay presentó un plan maestro que redefine por completo la visión de conectividad para Cartagena. La propuesta incluye transformaciones estratégicas tanto en la entrada norte que comunica con Barranquilla como en el sistema vial del sur, consolidando uno de los esfuerzos de modernización más relevantes de la última década en la región Caribe.
Durante su intervención ante el gremio constructor del país, el mandatario oficializó la iniciativa que se convierte en el eje central de su agenda de infraestructura: la construcción del “Gran Viaducto del Mar”, una megaobra que se suma a la histórica inversión que supera los 6 billones de pesos.
El proyecto bandero del plan maestro consiste en la construcción de un viaducto paralelo al existente Viaducto del Gran Manglar, inaugurado en 2018 y reconocido con el Premio Nacional de Ingeniería. La nueva estructura, denominada Gran Viaducto del Mar, contará con 4,7 kilómetros de longitud, dos carriles de 3,7 metros de ancho cada uno y una altura aproximada de siete metros sobre la Ciénaga de la Virgen. Su principal objetivo técnico es habilitar el doble sentido de circulación en la entrada a Cartagena por la Vía al Mar desde Barranquilla, lo que permitirá dividir el tráfico de alta velocidad entre el viaducto actual y su futuro “hermano gemelo”. Esta redistribución contribuirá a descongestionar por completo la vía contigua al corregimiento de La Boquilla, donde el tránsito mixto actual genera demoras, saturación y riesgos de accidentalidad para miles de residentes.
La intervención no solo apunta a mejorar la capacidad vehicular, sino también a transformar la vía existente en un corredor urbano más seguro y con un diseño que beneficie la movilidad interna. El mandatario explicó que esta reorganización permitirá reducir significativamente el caos vehicular y mejorar la calidad de vida en el sector. A nivel regional, la obra beneficiará a cerca de tres millones de personas en el corredor costero que abarca municipios como Santa Catalina, Piojó y Puerto Colombia, además de mantener la reducción de aproximadamente 20 minutos en el viaje hacia Barranquilla que ya se obtiene gracias al viaducto vigente.
3 Megaproyectos Viales Que Revolucionarán la Movilidad de Colombia A Partir de 2026
Mientras el norte avanza hacia una modernización integral, el sur de Cartagena también tendrá protagonismo en el plan maestro. El alcalde anunció la activación de recursos para completar la Vía Perimetral, una obra históricamente inconclusa cuya terminación busca conectar de forma eficiente el sur con el norte. El proyecto contempla la construcción de un viaducto de 5,1 kilómetros, desde el sector de Las Torres hasta la zona conocida como 14 de febrero en El Pozón. Esta inversión, que se ejecutará con recursos de regalías y en alianza con la Gobernación de Bolívar, pretende eliminar definitivamente el rezago histórico asociado a la denominada “carretera mocha”.
Doble calzada Barranquilla–Ciénaga
La vía Barranquilla-Ciénaga, uno de los corredores más determinantes para la conectividad de la región Caribe y, al mismo tiempo, uno de los más conflictivos por sus constantes episodios de congestión, deterioro y bloqueos sociales, entrará en una nueva etapa a partir de enero de 2026 con el inicio oficial de las obras que permitirán su transformación en una moderna doble calzada. Este proyecto, que representa una inversión estimada de $2,7 billones, es considerado una de las intervenciones más esperadas tanto por transportadores como por empresarios y comunidades de los departamentos de Atlántico y Magdalena.
La concesión Ruta Magdalena Sierra Mar, responsable del proyecto, mantiene en firme su cronograma y prevé la llegada de la maquinaria al terreno desde el primer mes del próximo año. En la actualidad, avanza la etapa de preconstrucción, fase en la cual se ultiman los ajustes de diseño, la gestión predial, los trámites ambientales y los procesos de relacionamiento social.
El proyecto contempla la adecuación y construcción de 48 kilómetros distribuidos en tres tramos claramente diferenciados. El primero se extenderá desde el nuevo puente sobre el río Magdalena hasta el peaje de Palermo, donde se prevé una calzada de tres carriles por sentido, acompañada de una intersección y un puente deprimido que facilitarán la conexión con el puerto de Palermo y el municipio de Sitio Nuevo. El segundo segmento abarcará el trayecto comprendido entre Palermo y Tasajera, integrándose directamente con los viaductos ejecutados por el Instituto Nacional de Vías (Invías). Finalmente, el tercer tramo se desarrollará entre Tasajera y la variante sur de Ciénaga, donde destaca la construcción de un nuevo puente en Punta de la Barra, diseñado para descongestionar un sector históricamente afectado por embotellamientos.
El valor estimado del proyecto incluye no solo las actividades de construcción, sino también la operación y el mantenimiento por un periodo de 30 años. Desde la perspectiva logística, la nueva infraestructura será clave para articular el centro del país con los corredores portuarios de Santa Marta, el futuro puerto de Palermo y los enlaces viales del Atlántico, Magdalena y Cesar. Asimismo, fortalecerá la llamada Ruta del Magdalena, una red vial concebida para optimizar la competitividad nacional mediante una conexión más eficiente entre regiones productivas y terminales marítimas.
La doble calzada Barranquilla-Ciénaga integrará de manera directa la Ruta del Magdalena, cuyo objetivo es fortalecer la competitividad del país mediante una red vial moderna, segura y sostenible. Esta intervención se desarrollará bajo la coordinación de la concesión privada y la supervisión cercana de la ANI y el Invías, que también ejecutan obras complementarias en los viaductos adyacentes.
El Estanquillo – Popayán
El Gobierno nacional confirmó, a través de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), la ampliación del plazo para la presentación de ofertas del proyecto de Asociación Público–Privada “El Estanquillo – Popayán”, una de las iniciativas viales más esperadas y estratégicas para el suroccidente del país. Según el nuevo cronograma, los interesados podrán radicar sus propuestas hasta el 23 de diciembre de 2025, una fecha clave que permitirá avanzar con mayor solidez en la estructuración final de esta megaobra.
Este proyecto ha sido catalogado como esencial para mejorar la movilidad y la competitividad entre los departamentos de Valle del Cauca, Cauca, Nariño y Putumayo, además de fortalecer la conexión directa con Ecuador y el resto del territorio nacional. Su importancia radica no solo en la magnitud de sus obras, sino también en su papel como articulador logístico en una región históricamente afectada por problemas de infraestructura, interrupciones viales y frecuentes emergencias por derrumbes.
La iniciativa contempla una inversión estimada en 8,82 billones de pesos, monto que permitirá impulsar la integración regional, reducir los tiempos de desplazamiento y dinamizar la economía en una zona determinante para la competitividad del país. Con estos recursos, la APP tendrá un alcance técnico de gran complejidad, incluyendo un periodo de preconstrucción de dos años, 4,5 años de construcción, 18 años de operación y mantenimiento, y seis meses adicionales destinados a la reversión y cierre contractual.
Entre las obras previstas se destacan 14 túneles que, en conjunto, sumarán 17,9 kilómetros de longitud, además de 125 puentes vehiculares y 15 puentes peatonales. A esto se suman 62,3 kilómetros de doble calzada, 9 intersecciones nuevas y la adquisición de más de 600 predios rurales y suburbanos, un proceso necesario para garantizar la continuidad del corredor. Se trata de una infraestructura que transformará la movilidad del suroccidente colombiano, una región donde la carretera Panamericana ha sido, por décadas, sinónimo de cierres inesperados, derrumbes constantes y un complejo historial de bloqueos que afectan tanto a pasajeros como al transporte de carga.
El objetivo central del corredor es optimizar el transporte de carga y pasajeros entre el centro y el suroccidente del país, lo que se traducirá en menores tiempos de viaje y una reducción significativa en los costos logísticos. Durante la fase de construcción se estima la generación de más de 100.000 empleos directos e indirectos, y la obra beneficiará directamente a cerca de un millón de personas en los departamentos de Cauca y Nariño.