A poco menos de un año de su entrada en operación comercial, el TransMiCable de San Cristóbal, uno de los proyectos de movilidad más esperados en el suroriente de Bogotá, dio un paso decisivo con el inicio de las pruebas de las cabinas, marcando un hito clave en su proceso constructivo y técnico. Con un avance que ya alcanza el 84 % de ejecución, el sistema comienza a mostrar, de manera tangible, cómo transformará la movilidad diaria de miles de ciudadanos que hoy enfrentan largos y complejos desplazamientos en esta zona de la capital.
El proyecto, que se extiende a lo largo de 2,87 kilómetros, está conformado por 21 torres y tres estaciones estratégicamente ubicadas en los sectores de 20 de Julio, La Victoria y Senderos de Altamira, nombres que fueron escogidos por la misma ciudadanía mediante un proceso participativo orientado a fortalecer el sentido de apropiación y pertenencia con esta infraestructura. Estas estaciones articularán a San Cristóbal con el sistema integrado de transporte de la ciudad, permitiendo una conexión más rápida, segura y eficiente.
Uno de los principales impactos del TransMiCable será la reducción histórica en los tiempos de viaje, un aspecto largamente esperado por los habitantes del sector. De acuerdo con las proyecciones oficiales, el sistema permitirá disminuir el trayecto promedio de 35 minutos a tan solo 10 minutos, lo que representa una reducción cercana al 72 % en el tiempo de desplazamiento. Además, el cable aéreo tendrá la capacidad de movilizar hasta 4.000 pasajeros por hora en cada sentido, beneficiando directamente a más de 400.000 personas que residen en esta localidad del sur de Bogotá.
El inicio de las pruebas técnicas, que comenzaron el lunes 2 de febrero de 2026, incluye ensayos clave para garantizar la seguridad y confiabilidad del sistema antes de su entrada en operación. En esta fase, se están evaluando aspectos como la nivelación, los tiempos de acceso y el comportamiento estructural de las 144 cabinas que circularán por el trazado. Para simular condiciones reales de operación, se están utilizando cabinas cargadas con bultos de cemento que reproducen el peso correspondiente a su capacidad máxima de 10 personas por cabina. Paralelamente, los ciudadanos ya pueden observar en el aire las cabinas de mantenimiento, que cumplen un rol fundamental en la instalación y revisión del cable aéreo de torre a torre.
Desde el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), entidad encargada de la ejecución de la obra, se confirmó que a corte del 26 de enero de 2026 el avance general del proyecto se ubicaba en 83,6 %, mientras que las tres estaciones superaban el 79 % de ejecución. Las 144 cabinas ya se encuentran concentradas en la estación La Victoria, que funcionará como el parqueadero principal de estos vehículos, consolidando así la preparación logística para las siguientes fases del proyecto.
El director del IDU, Orlando Molano, destacó que el proyecto ya es una realidad y reiteró el cronograma previsto. Según explicó, la obra civil se entregaría a TransMilenio entre julio y agosto de 2026, momento a partir del cual se intensificarán las pruebas operativas del sistema. “Ya es una realidad. Nosotros esperamos entregar la obra entre julio y agosto a TransMilenio y ya empezar sus pruebas. Así que esperamos que ya en diciembre la gente esté disfrutando de TransMiCable”, afirmó el funcionario, ratificando que la entrada en operación comercial está prevista para diciembre de 2026, una vez se completen todas las fases de seguridad y testeo técnico.
Más allá de las cifras y los hitos constructivos, el TransMiCable de San Cristóbal representa una transformación profunda en la calidad de vida de la comunidad. Líderes del sector coinciden en que el principal valor del proyecto radica en el ahorro de tiempo, la mejora en la seguridad y la facilidad de desplazamiento tanto en horas pico como en horas valle. Así lo expresó Ricardo Ávila, líder comunitario, al señalar que la expectativa de los habitantes está puesta en el mejoramiento integral del barrio y en la posibilidad de contar con un sistema moderno que acerque a San Cristóbal al resto de la ciudad.
Con el inicio de las pruebas de cabinas y un avance que supera el 83 %, el TransMiCable de San Cristóbal entra en su recta final de construcción, consolidándose como una de las obras estratégicas de movilidad para Bogotá y como un ejemplo de cómo la infraestructura de transporte puede convertirse en una herramienta clave para reducir desigualdades territoriales y mejorar la conexión entre los sectores históricamente más apartados de la ciudad.