Bogotá avanza hacia la consolidación definitiva de su sistema metro con el desarrollo a futuro de nuevas líneas que ampliarán la red férrea y transformarán estructuralmente la movilidad urbana y regional. La ciudad no solo fortalece su capacidad de transporte masivo de alta demanda, sino que proyecta una integración estratégica con municipios vecinos y con el Aeropuerto Internacional El Dorado, elevando sus estándares de conectividad, sostenibilidad y eficiencia operativa.
A continuación, se presentan los alcances técnicos, financieros y sociales que marcarán este nuevo capítulo en la infraestructura de la capital con sus próximas líneas de metro.
Línea 2 Metro de Bogotá
La capital del país se prepara para dar un nuevo paso estructural en su transformación urbana con la Línea 2 del Metro de Bogotá, un proyecto que no solo ampliará la red férrea de la ciudad, sino que redefinirá la manera en que cientos de miles de personas se movilizan diariamente. De acuerdo con la información divulgada por la Empresa Metro de Bogotá, esta segunda línea representará un salto estratégico en materia de eficiencia, sostenibilidad y conectividad, consolidando un sistema integrado de transporte de alta capacidad.
El nuevo trazado, que ya fue definido y se encuentra en marcha dentro de su cronograma contractual, partirá desde la calle 72 con carrera Décima y se extenderá hasta Fontanar del Río, permitiendo un recorrido completo en tan solo 20 minutos entre su estación inicial y su terminal. Este corredor atravesará sectores estratégicos de la ciudad y conectará múltiples troncales, facilitando transferencias ágiles y reduciendo de manera sustancial los tiempos de desplazamiento.
Así Serán las Nuevas Lineas 2 y 3 del Metro de Bogotá Y Este Seria su Cronograma
La infraestructura estará compuesta por 11 estaciones, de las cuales 10 serán subterráneas y una elevada. Todas han sido concebidas bajo criterios de integración plena con el sistema de transporte público de Bogotá. La Línea 2 se articulará con cinco troncales de TransMilenio y con la Línea 1 del Metro de Bogotá, fortaleciendo la red multimodal. En particular, la interconexión entre la estación 1 de la Línea 2 y la estación 16 de la Línea 1 permitirá una reducción del 42% en los tiempos de viaje entre Suba y el centro de la ciudad, un impacto directo sobre uno de los corredores de mayor demanda en la capital.
La decisión de construir la línea de forma mayoritariamente subterránea obedece a un estudio de alternativas y prefactibilidad realizado en 2020, en el cual se analizaron variables como impacto ambiental, factibilidad técnica, riesgos constructivos, urbanismo, experiencia del usuario y costos. El resultado de este análisis determinó que el esquema bajo tierra minimiza afectaciones en superficie y optimiza el desarrollo urbano en las zonas intervenidas.
Para la excavación se empleará una tuneladora Epbm (Earth Pressure Balance Machine), capaz de operar a profundidades de 25 a 35 metros, tecnología ampliamente utilizada en grandes capitales del mundo por su eficiencia y control geotécnico. Este componente técnico será determinante para garantizar estabilidad estructural y seguridad durante el proceso constructivo.
La estación 11, ubicada al final del recorrido, será elevada y se construirá sobre un viaducto que incorporará intervenciones de espacio público y nuevos carriles viales bajo su estructura, promoviendo una integración urbana funcional y el aprovechamiento multifuncional del suelo.
Desde el punto de vista ambiental, el proyecto tiene un componente estratégico en la reducción de emisiones. Se estima que, durante su primer año de operación, la Línea 2 reducirá aproximadamente 87.000 toneladas de dióxido de carbono, contribuyendo de forma significativa a la mitigación del impacto climático en la ciudad. En el plano operacional, el sistema contará con 25 trenes de alta capacidad, cada uno con espacio para 1.800 pasajeros.
El intervalo promedio de espera será de 2,2 minutos en hora pico y de 10 minutos en hora valle, lo que permitirá atender hasta 800.000 viajes diarios adicionales y alcanzar una demanda máxima proyectada de 49.000 pasajeros por hora y sentido en 2042. Estas cifras consolidan a la Línea 2 como una pieza estructural en la reorganización del sistema de movilidad urbana.
El impacto social también es de gran magnitud. Se calcula que 2,5 millones de personas serán beneficiadas directamente, mientras que entre 450.000 y 500.000 ciudadanos quedarán más cerca de un sistema de transporte masivo. En términos de tiempo, los usuarios ganarán 46,3 millones de horas al año, que podrán destinar a actividades familiares, académicas, laborales o de descanso, reduciendo significativamente la carga asociada a largos trayectos diarios.
En materia financiera, la Línea 2 cuenta con un convenio de cofinanciación firmado en 2023, que garantiza los recursos para su ejecución. La Nación aportará USD 6.129 millones (70%) y el Distrito USD 2.637 millones (30%), para un total de USD 8.766 millones. El esquema elimina el riesgo de demanda para los proponentes, dado que los pagos estarán respaldados por vigencias futuras garantizadas tanto por la Nación como por el Distrito, replicando el modelo adoptado en la Línea 1. Además, el proyecto cuenta con el respaldo de organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y la Corporación Andina de Fomento (CAF), al tiempo que gestiona líneas de crédito con el Banco Mundial.
El cronograma contractual ya está definido. La fase de divulgación internacional se extenderá hasta el 31 de marzo; la publicación de documentos de precalificación está prevista para el 3 de marzo; la recepción de solicitudes se realizará hasta el 5 de junio; y la lista de precalificados se dará a conocer el 8 de julio. Posteriormente, la publicación de la licitación será el 31 de julio, la recepción de ofertas se extenderá hasta el 30 de noviembre, y la adjudicación está estimada para enero de 2027. Todo el proceso se desarrolla bajo estrictos protocolos de transparencia y equidad, con supervisión de la banca multilateral y jornadas informativas para empresas interesadas.
Linea 3 Metro de Bogotá
La Administración Distrital también anunció nuevos avances en la Línea 3 del Metro, una infraestructura que no solo ampliará la red férrea hacia el occidente y el sur de la ciudad, sino que integrará por primera vez de manera directa a Soacha con el Aeropuerto Internacional El Dorado, marcando un punto de inflexión en la conectividad regional.
La iniciativa representa un cambio estructural en el esquema de transporte metropolitano. Por primera vez, un sistema férreo permitirá recorrer sin transbordos ni desvíos la distancia entre Soacha y El Dorado, un trayecto que actualmente puede superar las dos horas en hora pico debido a la congestión vial. Con la entrada en operación del metro, el tiempo de viaje se reducirá significativamente y ofrecerá mayor estabilidad al no depender del tráfico superficial.
En términos de trazado, la Línea 3 iniciará en Ciudad Verde, en el municipio de Soacha, y avanzará hacia el norte atravesando sectores clave del suroccidente y noroccidente de Bogotá. El recorrido preliminar contempla su paso por Bosa, Kennedy, Fontibón, Engativá y Suba, ampliando así la cobertura del sistema metro hacia zonas que actualmente dependen casi en su totalidad de TransMilenio y del transporte zonal del SITP. Esta expansión busca equilibrar la oferta de transporte masivo y descongestionar corredores críticos de la ciudad.
No obstante, el proyecto aún se encuentra en fase de factibilidad, según informó la Empresa Metro de Bogotá. En esta etapa se analizan tres posibles corredores para optimizar tiempos de desplazamiento, costos de construcción y cobertura territorial. Las alternativas en estudio son la Avenida Ciudad de Cali, que facilitaría la integración con múltiples troncales de TransMilenio; la ALO Sur, estratégica para el ingreso de Soacha por el occidente; y la Avenida Boyacá, considerada un eje estructurante que conecta el sur, norte y occidente de la capital. La selección final dependerá de estudios de movilidad, análisis ambientales y evaluaciones de costo–beneficio.
El plan contempla, además, el desarrollo de estaciones intermodales de integración en puntos estratégicos como Bosa Porvenir, Kennedy Central, Fontibón Centro y Engativá Terminal. Estas infraestructuras estarán diseñadas bajo criterios de accesibilidad universal y contarán con áreas comerciales, sistemas de recaudo modernos y una tarjeta única de pago, permitiendo transbordos ágiles entre el Metro, TransMilenio y los buses del SITP. La intención es consolidar un sistema verdaderamente articulado que simplifique la experiencia del usuario y reduzca tiempos de conexión.
La llegada del metro al aeropuerto busca saldar una deuda histórica en la infraestructura bogotana: la ausencia de un sistema de transporte masivo férreo que conecte directamente con la principal puerta de entrada aérea del país. Con la Línea 3, Bogotá se alinearía con estándares internacionales de movilidad aeroportuaria, donde las terminales aéreas suelen estar integradas a redes de metro o tren urbano.
En cuanto al cronograma, el Distrito proyecta que las licitaciones se realizarán en 2026, el inicio de obras se dará en 2028 y la operación integral, incluyendo el tramo hasta El Dorado, comenzará en 2032. De cumplirse estos plazos, la capital contará a comienzos de la próxima década con su primera conexión férrea directa hacia el aeropuerto, consolidando un hito en la historia del transporte urbano y regional de Bogotá.