Bogotá se encamina hacia una de las intervenciones urbanas más profundas y estructurales de su historia reciente con la renovación integral del complejo Nemesio Camacho El Campín, un proyecto que trasciende la noción tradicional de estadio para convertirse en un distrito urbano de entretenimiento, cultura, deporte y servicios, con impacto metropolitano y proyección internacional. La iniciativa, impulsada por la Alcaldía Mayor de Bogotá y desarrollada mediante una Asociación Público-Privada (APP), redefine no solo el futuro del principal escenario deportivo del país, sino también la manera en que la capital concibe su infraestructura estratégica en el largo plazo.
El proyecto fue anunciado oficialmente durante la conmemoración de los 487 años de Bogotá, momento en el que se confirmaron elementos clave como la localización del nuevo estadio, su capacidad, el cronograma de obras, el monto de inversión, el modelo de concesión y la integración de componentes culturales, comerciales, hoteleros y de espacio público. En su conjunto, se trata de una apuesta urbana sin precedentes en Colombia por la infraestructura de entretenimiento de uso mixto, alineada con las tendencias de las grandes capitales del mundo.
Uno de los aspectos más relevantes es que el nuevo estadio no se construirá sobre la estructura actual. De acuerdo con lo explicado, el escenario se levantará en el costado oriental del complejo, específicamente en el área donde hoy operan las canchas de tenis. Esta decisión estratégica implica un reordenamiento completo del predio y un alejamiento del estadio respecto a la Avenida NQS o Carrera 30, lo que permitirá optimizar la movilidad, la relación con el espacio público y la integración urbana del proyecto.
Al mismo tiempo, se garantiza que el estadio actual continuará en funcionamiento durante toda la fase de construcción, evitando que la ciudad se quede sin su principal escenario deportivo. En términos operativos, el plan establece que solo habrá un estadio activo a la vez.
El Nuevo Estadio El Campin Podría Aumentar Su Capacidad A 60.000 Espectadores - Así Será
En un inicio de dio a conocer que el nuevo estadio contará con una capacidad inicial de 50.000 espectadores, sin embargo, en las declaraciones más recientes se dio a conocer que esta cifra podría aumentar a los 60.000 espectadores, cifra que lo posicionaría como uno de los escenarios más grandes y modernos del país. El Nuevo estadio Será la sede habitual de Millonarios y Santa Fe, los dos clubes más emblemáticos del fútbol bogotano, pero su vocación será claramente multipropósito. El diseño contempla la realización de grandes conciertos, eventos internacionales y espectáculos masivos, consolidando al complejo como un nodo clave de la agenda cultural y de entretenimiento de la ciudad.
En el componente cultural, el proyecto incorpora un elemento de gran relevancia institucional: un auditorio permanente para la Orquesta Filarmónica de Bogotá, con una capacidad mínima de 2.000 asistentes, acompañado de una sala adicional para 500 personas destinada a eventos de menor formato y actividades complementarias. Esta inclusión convierte al nuevo Campín en un polo cultural de alto nivel, integrando música sinfónica, artes escénicas y eventos culturales a la dinámica cotidiana del complejo.
El desarrollo no se limita al estadio y al auditorio. El plan maestro contempla la construcción de un hotel integrado, áreas comerciales, oficinas, espacios para eventos y una amplia red de espacio público de alta calidad, que incluirá plazas, plazoletas, jardines, zonas verdes, áreas recreativas y ciclorrutas. Este enfoque busca resolver una deuda histórica con el entorno urbano del Campín, tradicionalmente afectado por la congestión, el uso intensivo en días de evento y la falta de espacios públicos bien articulados.
Un componente crítico del proyecto es la movilidad. Bajo el complejo se construirán cerca de 3.000 cupos de parqueo destinados a vehículos particulares, motocicletas y bicicletas. Esta infraestructura responde a una problemática recurrente del sector, donde la insuficiencia del parqueadero actual ha generado durante décadas estacionamiento informal en calles aledañas y afectaciones a la movilidad y a los residentes del área. Con esta solución, el proyecto apunta a una gestión más ordenada del flujo de asistentes y a una mejor convivencia urbana.
En cuanto al cronograma, la Alcaldía de Bogotá confirmó que las obras iniciarán el 1 de marzo de 2026 y se extenderán hasta diciembre de 2027. Esto permitirá que el nuevo complejo esté completamente terminado y en condiciones de iniciar operaciones en 2028. El proyecto se desarrollará bajo una APP con un plazo total de 29 años, durante los cuales el concesionario asumirá la responsabilidad de la construcción, operación y mantenimiento del complejo en su totalidad.
El hito financiero más significativo del proyecto se concretó con la entrada de Corficolombiana, filial del Grupo Aval, que adquirió el 51 % de las acciones de Sencia SAS, la sociedad concesionaria encargada de estructurar y ejecutar el proyecto. Esta operación, reportada oficialmente a la Superintendencia Financiera, implica una inversión cercana a los 2,4 billones de pesos y convierte a Corficolombiana en el socio mayoritario del desarrollo. De esta manera, el conglomerado financiero más grande del país se posiciona como actor central en la construcción, operación y mantenimiento del nuevo estadio y su entorno urbano hasta aproximadamente el año 2055.
Desde la perspectiva corporativa, Corficolombiana no llega como un inversionista pasivo, sino como el actor principal de una obra urbana estratégica. Según la compañía, esta adquisición representa su entrada inmediata y con escala relevante al negocio de la infraestructura de entretenimiento urbano, un sector no regulado, con alto potencial de crecimiento y flujos de ingresos asociados a eventos deportivos, culturales y comerciales. La presidenta de la entidad, Milena López, afirmó que esta operación marca “un nuevo ciclo de crecimiento”, complementando el portafolio tradicional de la holding, que ya incluye concesiones viales 4G, proyectos de infraestructura energética, turismo y servicios corporativos.
La participación de Corficolombiana también ha reabierto el debate sobre el nombre comercial del nuevo estadio. Dado que el Grupo Aval es propietario del Banco de Bogotá, ha surgido la posibilidad de que el escenario adopte un nombre vinculado a esta entidad financiera. Aunque no existe una decisión oficial, la discusión no es ajena a la lógica internacional de los grandes escenarios deportivos, donde el naming right es una fuente clave de ingresos. Casos como el Movistar Arena en Bogotá o el Bank of America Stadium en Estados Unidos evidencian que este tipo de alianzas forman parte del modelo de sostenibilidad financiera de la infraestructura moderna.
Otro tema que ha generado amplio debate público es la capacidad del estadio. Aunque el diseño oficial fija el aforo en 50.000 personas, el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) ha señalado que existe viabilidad técnica para ampliar la capacidad hasta 60.000 espectadores bajo condiciones especiales. Esta ampliación sería aplicable en eventos de gran escala, como finales de Copa Libertadores o partidos de eliminatorias mundialistas, que exigen estándares más altos de FIFA y CONMEBOL.
Si bien esta capacidad superior no está contemplada desde el inicio por razones financieras y de demanda proyectada, el proyecto establece que los cimientos y la estructura quedarán preparados para futuras ampliaciones, un aspecto clave en una obra de esta magnitud. Sin duda alguna una infraestructura de esta escala debe pensarse a largo plazo. Por tal razón, una vez construido, modificar el diseño no sería sencillo, por lo que los cimientos y la estructura deben permitir futuras ampliaciones.
En el frente técnico y en uno de los aspectos que más han causado polémica ultiamente con respecto a la grama del actual estadio el campin, Sencia destacó que la gramilla del nuevo estadio será instalada por la misma empresa que interviene actualmente el Estadio Azteca de México, escenario que albergará el partido inaugural del Mundial de Fútbol 2026. Este detalle refuerza la ambición internacional del proyecto y su formación con estándares de primer nivel en infraestructura deportiva.