La carrera Séptima no es solo se considera una arteria vial en la capital colombiana, ya que esta es uno de los ejes urbanos más representativos de Bogotá y un corredor cargado de memoria histórica, social y simbólica dentro de la ciudad. Esta vía emblemática nace en el corazón del centro histórico de la capital y se extiende hasta la calle 200, acompañando el trazado de los cerros Orientales y atravesando sectores donde se han desarrollado algunos de los episodios más determinantes de la historia reciente del país. Tras varias décadas de congestión, deterioro del espacio público y múltiples intentos fallidos de renovación, la Séptima entrará finalmente en una fase decisiva de intervención, luego de que se confirmará el inicio de las obras del corredor verde en su tramo norte durante el primer semestre de 2026.
Durante años, distintas administraciones distritales han intentado redefinir el futuro de esta vía estratégica, tanto desde la óptica de la movilidad como desde la recuperación del espacio público. A lo largo del tiempo se han planteado diversas alternativas para reemplazar las rutas tradicionales de transporte urbano que hoy circulan por la Séptima. Entre ellas se contempló incluso revivir un sistema de tranvía, esta vez con un diseño moderno y adaptado a las condiciones actuales de la ciudad, propuesta que nunca logró pasar de la fase conceptual. Posteriormente, también se habló de un TransMilenio ligero, una solución intermedia que tampoco llegó a materializarse.
Un avance significativo se dio durante la alcaldía de Enrique Peñalosa, cuando se diseñó un ambicioso proyecto de revitalización integral del corredor entre las calles 32 y 200, que incluía 21 estaciones, la construcción de un patio portal y un deprimido vehicular en la calle 72, con el objetivo de mejorar la fluidez del tránsito. Sin embargo, este proyecto fue frenado por una acción popular interpuesta por vecinos, lo que dejó en suspenso la intervención y sumió nuevamente a la Séptima en un escenario de indefinición.
Más adelante, bajo la administración de Claudia López, se presentó una nueva visión del proyecto, esta vez concebida como un corredor verde, con un enfoque más marcado en la movilidad sostenible, la promoción del uso de la bicicleta y la priorización del peatón sobre el vehículo particular. A pesar de este giro conceptual, los trabajos tampoco pudieron iniciarse debido a la imposición de una medida cautelar, prolongando así la incertidumbre sobre el futuro de la vía.
![]()
Con la llegada de Carlos Fernando Galán a la Alcaldía de Bogotá, el proyecto fue nuevamente revisado. En febrero de 2024, la administración distrital decidió suspender las licitaciones de los tramos uno y dos del corredor verde, una determinación que generó inquietud en la ciudadanía. No obstante, la medida no afectó el desarrollo del tramo norte, comprendido entre la calle 99 y la calle 200, el cual ya se encontraba contratado y fue ratificado como prioridad dentro del plan de infraestructura urbana del Distrito.
Una de las mayores dudas de los habitantes del norte de Bogotá giraba en torno a la fecha concreta de inicio de las obras. Parte de esa incertidumbre fue despejada por el director del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), Orlando Molano, quien en un video institucional informó sobre labores de mantenimiento realizadas en la Séptima, específicamente el cierre de dos huecos de alto riesgo entre las calles 127 y 130. En dicho mensaje, Molano afirmó de manera explícita que el Distrito continuará interviniendo la vía “mientras arrancan las obras de la Séptima este primer semestre”, confirmando así el inicio inminente del proyecto.
Tras Años de Promesas la Carrera Séptima en Bogotá Inicia Obras del Corredor Verde en el Primer Semestre de 2026
El corredor verde de la Séptima se extenderá, en su concepción integral, desde la calle 32 hasta la calle 200. Sin embargo, en esta fase se intervendrá el tramo norte a través de los denominados lotes 1 y 3. El lote 1 comprende el trayecto entre la calle 99 y la calle 127, con una longitud de 9,95 kilómetros. De acuerdo con información conocida por fuentes cercanas al proyecto, las obras iniciarían específicamente en abril, concentrándose inicialmente en el sector comprendido entre las calles 127 y 183. Por su parte, el lote 3 se extiende desde la calle 183 hasta la calle 200, abarcando 1,97 kilómetros, e incluye la construcción de un patio portal ubicado en los límites norte de la ciudad.
Uno de los aspectos más sensibles y debatidos del proyecto es el manejo ambiental, particularmente en lo relacionado con el arbolado urbano. Según circulares públicas emitidas por el IDU y socializadas con los habitantes de los sectores a intervenir, el proyecto contempla la incorporación de 2.419 nuevos árboles dentro del corredor. Para ello, será necesario el retiro de 556 árboles existentes, una cifra que ha generado preocupación entre algunos sectores ciudadanos. No obstante, la entidad ha precisado que por cada árbol retirado se plantarán aproximadamente cinco nuevos, lo que supone un balance ambiental positivo en el largo plazo. Los nuevos árboles serán definidos en coordinación con el Jardín Botánico de Bogotá e incluirán ejemplares con alturas entre 1,5 y 3 metros, además de un fuerte énfasis en el diseño paisajístico, los jardines y las zonas verdes.
![]()
En términos cuantitativos, el proyecto incorporará 48.793 m² de jardinería y 44.400 m² de zonas verdes, con la siembra de 23 especies en jardinería y 47 especies de nuevo arbolado, además de los 2.419 individuos arbóreos mencionados. Todas las especies serán seleccionadas bajo criterios de durabilidad, adaptación climática y sostenibilidad, con el objetivo de garantizar su permanencia en el tiempo y su integración al paisaje urbano de la Séptima.
La transformación del corredor también tendrá un impacto directo en la movilidad activa. De acuerdo con los diseños oficiales, entre las calles 127 y 183 se construirá una ciclorruta de bicarril exclusivo ubicada en el costado occidental del corredor, entre el espacio público y la calzada vehicular en sentido norte–sur. Esta infraestructura busca consolidar a la Séptima como un eje prioritario para el uso de la bicicleta. En paralelo, los puentes peatonales existentes serán demolidos y reemplazados por pasos peatonales a nivel, los cuales estarán debidamente señalizados y semaforizados, con el fin de mejorar la accesibilidad, reducir barreras urbanas y aumentar la seguridad vial.
Los andenes también serán objeto de una renovación integral. Según el IDU, estos contarán con pasos seguros a nivel que mejorarán la movilidad para todas las personas y garantizarán la circulación universal dentro del corredor, haciéndolos más seguros, accesibles y eficientes. Durante la ejecución de las obras se implementará una señalización especial para proteger a peatones, ciclistas y conductores de vehículos particulares y motocicletas. Esta señalización incluirá luces amarillas intermitentes, banderas y otros dispositivos exigidos por los Planes de Manejo de Tráfico aprobados, con el objetivo de minimizar riesgos y mantener la movilidad durante la construcción.
En cuanto a la logística de la obra, se establecerán mínimo seis frentes de trabajo, de acuerdo con disposiciones de la Secretaría Distrital de Movilidad, garantizando en todo momento el acceso a predios y locales comerciales, una de las principales preocupaciones de los vecinos del corredor. Además, el proyecto contempla ajustes importantes en el diseño de las estaciones del sistema. Estas contarán con puertas más resistentes al vandalismo, y el patio portal ubicado en la calle 200 será destinado a una flota cien por ciento eléctrica, reforzando el carácter ambiental del corredor verde.
![]()
El IDU ha señalado que las estaciones conservarán la tipología de la infraestructura troncal del Sistema TransMilenio, pero estarán orientadas a ser sostenibles, integradas al paisaje urbano y respetuosas con el medio ambiente. Con la implementación de este nuevo sistema de movilidad ecológica, se estima que más de 50.000 personas podrán mejorar su calidad de vida al reducir significativamente los tiempos de desplazamiento. A ello se suman más de 24.000 m² de zonas verdes y bicicarriles en el costado occidental del corredor, lo que contribuirá a promover estilos de vida saludables y a la valorización de más de 8.000 predios ubicados a lo largo de la Séptima.
La seguridad de comerciantes y residentes durante la ejecución de las obras es otro de los ejes del proyecto. El IDU anunció que se eliminarán las tradicionales polisombras verdes, que históricamente han generado entornos cerrados y propicios para la inseguridad, y serán reemplazadas por polisombras transparentes o translúcidas, que permitirán una mayor visibilidad tanto de las obras como de los establecimientos comerciales. Adicionalmente, se realizarán articulaciones con entidades de la localidad de Usaquén, con el fin de prevenir afectaciones asociadas a la inseguridad durante el desarrollo del proyecto.
![]()
La Alcaldía de Bogotá, con el acompañamiento del IPES (Instituto para la Economía Social), realizará un seguimiento permanente para minimizar el impacto sobre el comercio formal e informal. Según el Distrito, se brindará información anticipada sobre las actividades de cargue, descargue y manejo de tráfico, con el objetivo de evitar afectaciones económicas a los comerciantes. En paralelo, el proyecto incorpora estrategias específicas de gestión de residuos, incluyendo la instalación de canecas de basura, tecnologías para el manejo de desechos y puntos de reciclaje a lo largo de todo el corredor.
Finalmente, las nuevas vías contarán con una textura antideslizante y reciclable, diseñada para reducir el riesgo de accidentes y disminuir el impacto ambiental de la intervención. Con este conjunto de acciones, la transformación de la carrera Séptima busca consolidarse no solo como una obra de movilidad, sino como un proyecto integral de renovación urbana, que recupere el espacio público, fortalezca la sostenibilidad ambiental y redefina uno de los corredores más importantes de Bogotá para las próximas décadas.