El proyecto Pacífico 1, desarrollado por la concesión Vía del Pacífico (Covipacífico), continúa avanzando en su proceso de consolidación como uno de los corredores viales estratégicos más importantes del occidente colombiano. Esta infraestructura, que hace parte del programa de autopistas 4G, conecta de manera directa el Valle de Aburrá con el suroeste antioqueño, una región clave para la movilidad de carga, pasajeros y el desarrollo productivo del departamento.
Sin embargo, en una entrevista reciente, Mauricio Millán, gerente de Covipacífico, expuso el estado actual del proyecto, los avances logrados, los frentes de obra activos y los retos técnicos, ambientales y financieros que aún condicionan su culminación definitiva.
Uno de los avances más relevantes se registró con la habilitación en doble sentido del tramo ubicado en el sector de Sinifaná, un punto históricamente crítico dentro del corredor. La reapertura fue posible tras la culminación de trabajos de estabilización de taludes, tanto en la parte superior como en la inferior de la vía, intervenciones indispensables debido a las complejas condiciones geológicas de la zona. Este sector ha requerido, a lo largo del tiempo, constantes actuaciones técnicas para garantizar la seguridad vial y la continuidad operativa, por lo que su habilitación representa un alivio significativo para la movilidad regional.
Este resultado se suma a la entrada en operación de la Unidad Funcional 1.2, habilitada desde el mes de marzo, la cual permitió recuperar el paso vehicular y restablecer la conexión en uno de los tramos más sensibles del proyecto. De acuerdo con lo explicado por el gerente de la concesión, el alcance ejecutivo asignado contractualmente a Covipacífico ya fue ejecutado en este sector; sin embargo, el corredor en su conjunto sigue enfrentando desafíos geotécnicos que hacen necesarias nuevas intervenciones complementarias para asegurar su estabilidad a largo plazo. En ese contexto, el proyecto no se encuentra cerrado, sino en una fase de ajustes y refuerzos técnicos que buscan consolidar una solución definitiva.
Actualmente, la concesión concentra sus esfuerzos operativos en tres frentes de obra prioritarios, los cuales avanzan de manera simultánea y son determinantes para completar las condiciones de operación del corredor.
El primer frente corresponde a los retornos del sector Paso Nivel, donde, aunque el avance es significativo, aún resta completar un tramo específico para cerrar la solución vial de manera integral. Esta intervención es clave para optimizar los flujos de tráfico y mejorar la funcionalidad del trazado en ese punto.
Así Avanzan Las Obras Y Los Retos Que Aún Frenan La Doble Calzada Total De La Autopista Pacífico 1
El segundo frente se desarrolla sobre la carretera nacional existente, en la parte baja del sector de Sinifaná, donde se ejecutan obras menores de reconstrucción. Estas labores se realizan mediante un esquema de cooperación con la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), que aporta recursos para reforzar el paso sobre el trazado actual. La intervención busca mejorar las condiciones de seguridad y transitabilidad en un segmento que cumple un rol complementario dentro del sistema vial del proyecto.
El tercer frente activo corresponde a la ampliación del peaje de Amagá, una obra largamente solicitada por los actores regionales debido a los niveles de congestión que se registran en este punto. Tras la suscripción de acuerdos institucionales y la adquisición anticipada de los predios necesarios, la ampliación ya se encuentra en ejecución. Según lo indicado por la concesión, esta intervención permitirá mejorar la capacidad operativa del peaje y reducir los cuellos de botella que afectan la movilidad en este sector estratégico del corredor.
En relación con el peaje de Amagá, el gerente de Covipacífico explicó que el inicio de las obras fue posible gracias a un acuerdo que facilitó la entrega anticipada del predio por parte de sus propietarios, proceso que se concretó a comienzos del mes de noviembre de 2025. El contrato establece un plazo de ocho meses para la ejecución de los trabajos; no obstante, la concesión confía en reducir ese cronograma y lograr una entrega anticipada, incluso con esquemas operacionales iniciales, que permitan mejorar progresivamente el servicio mientras se concluyen las obras definitivas.
Uno de los elementos estructurales más relevantes del proyecto es el denominado Bitúnel TTV, considerado la solución definitiva para los problemas de estabilidad en uno de los tramos más complejos del corredor. De acuerdo con lo expuesto en la entrevista, a finales de noviembre se firmó un acuerdo que autoriza la destinación de recursos para el ajuste de la licencia ambiental, un paso indispensable antes de avanzar hacia el diseño final de esta infraestructura. Con este aval, ya se iniciaron los estudios ambientales requeridos, los cuales permitirán definir, en una etapa posterior, el presupuesto definitivo del túnel.
De manera preliminar, el costo del Bitúnel TTV se estima en aproximadamente $1 billón, una cifra que exige una estructuración financiera robusta y la participación de recursos adicionales del Gobierno nacional. Aunque se trata de una obra de largo plazo y cuya financiación aún no está completamente asegurada, la concesión insiste en que el proyecto avanza y no se encuentra detenido, sino transitando las etapas técnicas y administrativas necesarias para su futura ejecución e integración con la operación vial.
En paralelo, el proyecto contempla cierres viales programados para culminar las obras pendientes entre los sectores de Amagá y Cuatro Palos. Inicialmente previstos para noviembre de 2025, estos cierres fueron aplazados para enero de este año tras mesas de trabajo con autoridades locales y actores institucionales.
El cierre será indispensable para completar la estabilización final de taludes en este tramo, aunque ya se han ejecutado avances importantes en sectores donde no se requerían restricciones al tráfico. La planificación contempla cierres por bloques y, en principio, un esquema de cinco horas en la mañana, coordinado con alcaldes, transportadores y representantes regionales para mitigar el impacto en la movilidad.
Otro componente clave en la operación del corredor es el Bypass del sector Porvenir, infraestructura que permanece en funcionamiento y que ha permitido mantener el tránsito vehicular mientras se ejecutan intervenciones paralelas. En este sector, la concesión adelanta ajustes al túnel falso existente, luego de que el monitoreo técnico recomendara su ampliación. Actualmente se ejecutan trabajos de refuerzo estructural y la construcción de nuevas pilas, garantizando la continuidad del tráfico y la seguridad de los usuarios durante las obras.
Pese a los avances, el gerente de Covipacífico identificó tres sectores del corredor que requieren recursos adicionales, dado que no están cubiertos dentro de los alcances originales del contrato de concesión. El primero se ubica entre Primavera y Caldas, en inmediaciones del sector conocido como El Rancherito, donde se encuentra el túnel de Cachotes. El segundo corresponde al entorno del peaje, y el tercero incluye la reconexión en Sinifaná.
En los dos primeros casos, ya se cuenta con diseños y licencia ambiental, producto de acuerdos institucionales, pero aún falta asegurar la financiación necesaria para su ejecución. En Sinifaná, el diseño ya está concluido, lo que deja el avance supeditado a la definición de aportes estatales.
En conjunto, el panorama del proyecto Pacífico 1 evidencia que la obra se encuentra en una fase de transición, con frentes ejecutados, otros en desarrollo y varios procesos ambientales y financieros en curso. La habilitación reciente en Sinifaná constituye un avance operativo relevante, pero no representa el cierre definitivo del proyecto. Los retos pendientes —estabilizaciones finales, ampliaciones, cierres técnicos, ajustes ambientales y la financiación del Bitúnel TTV— serán determinantes para el ritmo de culminación.
La hoja de ruta del proyecto se mantiene activa, respaldada por decisiones institucionales, recursos aprobados para estudios estratégicos y obras que avanzan en su etapa final. El objetivo central es consolidar la estabilidad operacional del corredor, garantizar condiciones de seguridad y permitir su integración plena con la red vial del suroeste antioqueño, fortaleciendo así la conectividad regional y el desarrollo económico de una de las zonas más estratégicas del departamento y del país.