Así será la transformación integral del Estadio Alberto Grisales de Rionegro con una inversión de $6.000 millones

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El municipio de Rionegro se encamina hacia uno de los procesos de modernización deportiva más relevantes de su historia reciente. La Administración Municipal anunció oficialmente el inicio del proyecto de repotenciación y renovación integral del Estadio Alberto Grisales, una intervención que implicará la suspensión total del fútbol profesional y de eventos masivos durante aproximadamente ocho meses, mientras se ejecutan las obras prioritarias de reforzamiento estructural.

La inversión inicial destinada a esta fase asciende a $6.000 millones de pesos, recursos con los que se busca corregir deficiencias acumuladas durante más de tres décadas de funcionamiento del escenario.

La decisión, lejos de responder a un criterio coyuntural, se fundamenta en estudios técnicos especializados de patología estructural, los cuales evidenciaron riesgos significativos asociados al envejecimiento de la infraestructura.

El estadio, cuya estructura base fue construida en 1988 y que tuvo su última ampliación relevante en 1994, fue diseñado bajo normativas técnicas hoy desactualizadas. Los análisis concluyeron que el recinto presentaba vulnerabilidades frente a eventos sísmicos y a las exigencias de carga generadas por la concentración de grandes volúmenes de público, lo que encendió las alertas sobre la seguridad de deportistas, trabajadores y asistentes.

Como primera acción concreta, ya se ejecutó el desmonte de la cubierta de la tribuna occidental, identificada como el punto de mayor criticidad estructural. Esta intervención marca el inicio de un proceso que ahora se regirá estrictamente por la Norma Sismorresistente Colombiana NSR-10, con el objetivo de garantizar condiciones óptimas de estabilidad y seguridad, alineadas con los estándares técnicos vigentes en el país.

El impacto de esta intervención será inmediato en la dinámica del fútbol profesional. La Alcaldía de Rionegro notificó formalmente a la DIMAYOR sobre la imposibilidad de utilizar el estadio durante el periodo de obras, lo que obligará a los clubes que habitualmente ofician como locales en este escenario a reubicarse en otros estadios del Valle de Aburrá o municipios cercanos.

De igual forma, se confirmó la suspensión total de conciertos y eventos masivos, pues no se otorgarán permisos hasta que concluya el reforzamiento estructural y se garantice la seguridad del recinto. No obstante, el proyecto también contempla una modernización integral de la experiencia del espectador, con mejoras en confort, circulación, servicios y áreas funcionales para el público.

Más allá de la urgencia técnica, la intervención actual se concibe como la primera etapa de una visión estratégica de largo plazo. Según los lineamientos planteados por la administración local, el objetivo es que, hacia 2026, el Estadio Alberto Grisales evolucione progresivamente hasta convertirse en un escenario con capacidad para 40.000 espectadores.

De materializarse esta ampliación, Rionegro se posicionaría como un referente regional y nacional, capaz de albergar torneos internacionales avalados por la CONMEBOL y espectáculos culturales de gran escala, consolidándose como el quinto estadio más grande del país, incluso por encima de El Campín en términos de aforo.

La magnitud de este proyecto responde también a una lectura urbana y económica. Un estadio de estas características no solo impacta el ámbito deportivo, sino que actúa como catalizador de desarrollo para el comercio, el turismo y la proyección internacional del municipio. En ese sentido, la repotenciación del Alberto Grisales se inscribe dentro de una estrategia más amplia de fortalecimiento de la infraestructura pública de Rionegro.

La alcaldía, liderada por Jorge Rivas, ha insistido en que la seguridad debe prevalecer sobre la conveniencia inmediata. Aunque el cierre temporal afectará la agenda deportiva y la actividad comercial en el entorno del estadio, la intervención se asume como una decisión responsable y necesaria.

Con este proyecto, Rionegro deja atrás la condición de contar con un estadio obsoleto y da un paso firme hacia una infraestructura moderna, segura y acorde con las exigencias del siglo XXI, sentando las bases para un escenario deportivo a la altura de las aspiraciones regionales y nacionales.

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