Bogotá continúa dando pasos decisivos hacia la materialización de su primer sistema de metro pesado. Este 10 de enero de 2026, la capital colombiana recibió oficialmente el cuarto tren de la Línea 1 del Metro de Bogotá, un hito que se suma al sostenido avance de las obras y al proceso progresivo de incorporación del material rodante que dará vida al sistema. La llegada de este nuevo tren no solo representa un avance logístico, sino también una señal clara de que el proyecto entra en una fase cada vez más tangible para la ciudadanía.
El tren partió el 3 de diciembre de 2025 desde la ciudad de Qingdao, China, uno de los principales polos industriales ferroviarios del mundo, y arribó al puerto de Cartagena el 30 de diciembre de 2025, tras una travesía marítima intercontinental. Posteriormente, inició un recorrido terrestre de aproximadamente 1.000 kilómetros desde la costa Caribe hasta Bogotá, culminando su ingreso por el occidente de la ciudad en la madrugada de este viernes, con destino final el patio taller de Bosa, corazón operativo del sistema.
Este cuarto tren está compuesto por seis vagones, los cuales, al igual que los tres trenes que lo antecedieron, entrarán en una fase clave de alistamiento, ensamblaje final y pruebas técnicas. En el patio taller, un equipo especializado del concesionario y de la interventoría ejecuta un proceso detallado que incluye el enganche mecánico y eléctrico de los coches, la conexión de los pasillos de intercirculación —por donde se desplazarán los usuarios dentro del tren— y una limpieza integral del material rodante, dejando el vehículo listo para iniciar su etapa de pruebas.
Una vez completado este proceso inicial, comienzan las pruebas estáticas, que se realizan desde diciembre de 2025 y que constituyen una de las fases más rigurosas en la validación técnica de los trenes. Durante estas pruebas se revisan exhaustivamente los principales sistemas y subsistemas, entre ellos el sistema de frenos, el sistema de tracción, el sistema de mando y control y los sistemas de información al pasajero. En esta misma etapa se procede a energizar el tren y a inspeccionar aspectos fundamentales como la iluminación y la ventilación, asegurando que cada componente cumpla con los estándares de seguridad y funcionamiento exigidos.
El proceso de pruebas ya dio un paso significativo a finales de diciembre de 2025, cuando concluyeron las primeras pruebas estáticas del primer tren del sistema y se dio inicio a la denominada prueba dinámica. En esta fase, el tren circuló por primera vez de manera autónoma sobre un riel energizado. Para ello, fue trasladado previamente mediante un vehículo auxiliar hasta la vía de pruebas de 905 metros, donde se encuentra instalado el tercer riel que suministra energía a los trenes. Allí se evaluó el desempeño de los motores de tracción, el sistema de frenado y el comportamiento general del vehículo, todo bajo estrictos protocolos técnicos definidos para cada sistema y subsistema.
Las pruebas dinámicas se realizan tanto en condiciones normales como en condiciones degradadas, lo que implica la simulación controlada de fallas con el fin de observar la respuesta del tren ante distintos escenarios operativos. De manera paralela, también se evalúan los sistemas de información al pasajero, fundamentales para la experiencia de uso y la operación segura del sistema. Este mismo protocolo se aplicará de forma progresiva a los 26 trenes restantes, que continuarán llegando a Bogotá de manera escalonada hasta octubre de 2026, completando así el total de 30 trenes que conformarán la flota de la Línea 1.
Una vez los trenes cuenten con las certificaciones técnicas correspondientes, se dará paso a una nueva etapa clave: las pruebas en el viaducto. A partir de junio de 2026, los trenes comenzarán a circular sin pasajeros en un tramo de aproximadamente 6 kilómetros, que irá desde el patio taller de Bosa hasta la estación 4, ubicada a la altura del hospital de Kennedy. Este será el primer contacto visual directo de los ciudadanos con los trenes desplazándose sobre el viaducto elevado, un momento simbólico que marcará un antes y un después en la percepción del proyecto.
La llegada del cuarto tren coincide con un balance altamente positivo del avance general de la obra. Con corte al 31 de diciembre de 2026, la Línea 1 del Metro de Bogotá alcanzó un 70,72 % de ejecución, consolidándose como uno de los proyectos de infraestructura urbana más avanzados del país. Este progreso ha sido posible gracias a una planificación técnica rigurosa y a la coordinación entre las distintas fases de obra civil, montaje del viaducto y fabricación e integración del material rodante.
En cuanto a sus características técnicas, los trenes de la Línea 1 del Metro de Bogotá están diseñados para responder a las necesidades de una ciudad de alta demanda. Cada tren tiene una longitud de 134 metros, un ancho de 2,90 metros y una altura de 3,90 metros, y está compuesto por seis vagones. Cada vagón tiene capacidad para 300 pasajeros, lo que permite transportar hasta 1.800 personas por tren, optimizando la capacidad del sistema en horas pico.
Se trata de trenes 100 % automáticos, que no requieren conductor durante la operación normal. No obstante, el sistema contempla la posibilidad de utilizar el modo manual en situaciones excepcionales, tanto en la línea comercial como en zonas específicas del patio taller donde se realizan maniobras de mantenimiento. Esta tecnología sitúa al Metro de Bogotá a la altura de los sistemas ferroviarios más modernos del mundo.
La velocidad comercial promedio del sistema será de 42,5 km/h, un factor clave para reducir de manera drástica los tiempos de desplazamiento en la ciudad. Una vez inicie la operación comercial, prevista para marzo de 2028, un usuario que parta desde la estación 1 en Bosa podrá llegar hasta la avenida Caracas con calle 72 en apenas 27 minutos, un trayecto que actualmente puede tomar hasta dos horas en condiciones de tráfico convencional.
Así, la llegada del cuarto tren no es un hecho aislado, sino una pieza más dentro de un proceso estructurado que acerca a Bogotá a una transformación histórica en su movilidad. Con cada nuevo tren, con cada prueba superada y con cada tramo del viaducto completado, la Línea 1 del Metro deja de ser una promesa para convertirse, paso a paso, en una realidad sobre rieles.