El inicio de la construcción del nuevo Estadio para Bogotá marca un momento histórico para la infraestructura deportiva de la ciudad y para el fútbol colombiano. Tras varios años de planificación, la Alcaldía de la capital y la concesión Sencia dieron luz verde a las obras de este moderno escenario que se levantará en el costado nororiental del actual complejo deportivo, en los terrenos donde durante décadas funcionó el antiguo Campincito. La iniciativa forma parte de un ambicioso plan de renovación urbana que transformará el tradicional Coloso de la 57 en un distrito deportivo y cultural de talla internacional, con fecha estimada de entrega para diciembre de 2027.
Sin embargo, uno de los aspectos que aún no está completamente definido es la capacidad final del estadio, una situación que ha generado curiosidad entre aficionados y analistas del sector. Aunque el proyecto ya se encuentra en fase de construcción, la cifra exacta de espectadores que podrá albergar el recinto continúa siendo objeto de estudios técnicos y ajustes de diseño. Inicialmente, cuando el proyecto fue presentado públicamente en 2024, se hablaba de un estadio con capacidad cercana a 45.000 espectadores, una cifra similar a la del escenario actual. No obstante, con el paso del tiempo surgieron solicitudes desde la administración distrital y desde distintos sectores del fútbol para ampliar el aforo, con el objetivo de que el nuevo estadio pueda competir con otros recintos modernos de la región.
Actualmente, los análisis técnicos apuntan a que el nuevo estadio tendrá más de 50.000 espectadores, aunque existe la posibilidad de que la cifra se acerque a los 60.000 asistentes, dependiendo de los resultados de los estudios que evalúan factores como seguridad humana, rutas de evacuación, distribución de tribunas, accesos, flujos de circulación y cumplimiento de normativas internacionales. Según explicó Mauricio Hoyos, directivo de la concesión encargada del proyecto, el diseño del estadio se está ajustando para encontrar el equilibrio entre un mayor aforo y el cumplimiento de los estándares técnicos exigidos en los estadios modernos.
La razón por la cual las obras pudieron iniciar sin que la capacidad final esté completamente definida tiene que ver con la naturaleza de las primeras fases constructivas. En proyectos de gran escala, los trabajos iniciales se concentran en movimientos de tierra, estabilización del terreno, cimentaciones profundas, redes de servicios y preparación estructural, procesos que no dependen directamente del número definitivo de espectadores. Esto permite avanzar en la ejecución del proyecto mientras se optimizan algunos detalles del diseño arquitectónico y funcional del estadio.
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Otro elemento que influye en la definición del aforo es la integración del estadio dentro de un complejo urbano más amplio. El nuevo Campín no será únicamente un estadio, sino el eje central de un distrito que incluirá espacios públicos, zonas comerciales, áreas de entretenimiento, instalaciones deportivas complementarias y equipamientos culturales. En este tipo de desarrollos, los estudios de movilidad peatonal, transporte público y accesos vehiculares juegan un papel fundamental para determinar cuántas personas pueden ingresar al recinto de manera segura y eficiente.
Superar el umbral de 50.000 espectadores también tiene implicaciones estratégicas para la ciudad. Con esa capacidad, el estadio cumpliría con los requisitos exigidos por las confederaciones internacionales para albergar finales de torneos continentales como la Copa Libertadores o la Copa Sudamericana, eventos que movilizan decenas de miles de aficionados y generan un importante impacto económico para las ciudades sede. Por esta razón, la concesión busca ampliar el aforo lo máximo posible sin comprometer la seguridad ni la experiencia del público.
¿Cuál Será la Capacidad Final del Nuevo Estadio de Bogotá?
Por tal razón, aunque las obras ya comenzaron, la capacidad definitiva del estadio todavía está en proceso de evaluación, algo que puede resultar sorprendente pero que es relativamente común en proyectos de gran escala. En la práctica, la capacidad real suele definirse cuando el diseño arquitectónico entra en su fase final de ingeniería de detalle, momento en el que se determinan con precisión el tamaño de las tribunas, el número de filas, la anchura de pasillos, las escaleras de evacuación y los accesos del público. Esto normalmente ocurre durante los primeros meses de construcción, una vez que los estudios técnicos y las simulaciones de evacuación están completamente terminados.
Por tal motivo, aunque el proyecto ya inició su ejecución, lo más probable es que la capacidad oficial del nuevo estadio se anuncie cuando se cierre definitivamente la ingeniería de detalle del diseño, algo que suele suceder en las primeras etapas de la obra, antes de que se levanten completamente las tribunas. Sin embargo, para todos los que preguntan cuando podríamos saber la capacidad exacta del nuevo estadio, El estudio definitivo que determinará 0esta cantidad de personas, se espera que sea presentado en mayo, momento en el cual se conocerá con precisión el número de espectadores que podrá recibir el recinto.
Ya en la parte constructiva, La construcción de un estadio moderno desde cero es un proceso complejo que se desarrolla en varias fases técnicas y urbanísticas, especialmente cuando el terreno ya cuenta con infraestructura deportiva previa, como ocurre en el predio donde se levantará el nuevo Estadio. En este caso, aunque el proyecto ya inició formalmente, los trabajos iniciales no consisten todavía en levantar las tribunas o la estructura del estadio, sino en una serie de intervenciones previas que permitirán preparar el terreno donde se construirá el nuevo recinto en el sector nororiental del complejo.
La primera etapa constructiva en un proyecto de este tipo consiste en la liberación y adecuación del terreno, un proceso necesario debido a que el área donde se levantará el nuevo estadio actualmente alberga diversos equipamientos deportivos. En el sector se encuentran canchas de fútbol, canchas de tenis y otros espacios recreativos, así como zonas de circulación y pequeñas infraestructuras asociadas a estos escenarios.
Por esta razón, los trabajos iniciales incluyen la demolición controlada de estos equipamientos, el desmontaje de estructuras existentes y la reubicación de algunos servicios deportivos que actualmente funcionan en el área. Este proceso debe realizarse de forma gradual para evitar afectar el funcionamiento general del complejo deportivo del Campín y garantizar la seguridad en la zona.
Una vez retiradas las estructuras existentes, se da paso a la limpieza y nivelación del terreno, lo que implica remover capas superficiales del suelo, retirar escombros, realizar excavaciones iniciales y preparar el predio para las etapas posteriores de construcción. Esta fase también suele incluir la instalación de cerramientos de obra, accesos para maquinaria pesada y zonas logísticas, necesarias para el desarrollo del proyecto durante los próximos años.
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En cuanto a su diseño, el nuevo estadio busca incorporar tecnología y estándares propios de los recintos deportivos más modernos del mundo. Entre sus principales características se encuentra un techo retráctil, que permitirá cubrir el campo de juego durante eventos climáticos adversos o espectáculos especiales, así como una cubierta perimetral completa que protegerá a la mayoría de los asistentes. El proyecto también contempla una tribuna sur retráctil, diseñada para desplazarse o reconfigurarse cuando el estadio se utilice para conciertos o grandes espectáculos, lo que permitirá instalar escenarios de gran formato sin afectar la visibilidad del público.
Desde el punto de vista urbano, el proyecto contempla la creación de nuevas plazas públicas, corredores peatonales, zonas verdes y espacios abiertos, elementos que buscan integrar el estadio con el tejido urbano del sector. La idea es transformar el área del Campín en un distrito activo durante todo el año, capaz de albergar eventos deportivos, conciertos internacionales, ferias, convenciones y actividades culturales.