El histórico proyecto de intervención sobre la carrera Séptima en Bogotá entra en una nueva fase decisiva. Lo que durante años se conoció como el Corredor Verde de la Séptima deja atrás esa denominación y adopta oficialmente el nombre de corredor de la Séptima, manteniendo el mismo trazado general, pero incorporando ajustes sustanciales en sus diseños, en su enfoque de ejecución y, sobre todo, en su cronograma de obra. Con ello, el Distrito busca destrabar una de las iniciativas de movilidad más debatidas de la capital y darle viabilidad técnica, social y contractual.
De acuerdo con el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), el proyecto se desarrollará en tres tramos que abarcan el corredor comprendido entre la calle 24 y la calle 200, con una extensión total de 11,56 kilómetros. Aunque el inicio general de actividades está previsto para el primer trimestre de 2026, el Distrito fue claro en señalar que el segmento entre las calles 24 y 99 no arrancará antes de 2028, debido a múltiples factores técnicos, operativos y urbanos que se buscan resolver de manera anticipada.
Durante meses, esta obra permaneció parcialmente paralizada como consecuencia de varios frentes de complejidad. Entre ellos, la ejecución simultánea de la Línea 1 del Metro de Bogotá sobre la avenida Caracas, las observaciones y demandas interpuestas por sectores de la comunidad, así como ajustes pendientes en los diseños del proyecto. No obstante, tras nuevas revisiones y acuerdos institucionales, el Distrito aseguró que ya existe “luz verde” para avanzar en el tramo norte del corredor.
El alcance del proyecto es amplio y apunta a transformar no solo la movilidad, sino también el espacio público del norte de la ciudad. El corredor de la Séptima contará con carriles exclusivos de TransMilenio, carriles para tráfico mixto, 14 estaciones y un patio-portal en la calle 200, con una superficie superior a 80.000 metros cuadrados. Esta infraestructura estará destinada a una flota 100 % eléctrica, en el marco del acuerdo de cofinanciación entre el Distrito y la Nación para la incorporación de 269 buses eléctricos al sistema.
La intervención incluye además dos puentes vehiculares, dos pasos vehiculares deprimidos, una ciclorruta continua de 11,56 kilómetros, ampliación del espacio público y zonas verdes sobre cerca de 380.000 metros cuadrados, así como la siembra neta de 2.802 árboles. En términos de equipamiento urbano, el proyecto dispondrá de 435 cupos de cicloparqueaderos, 23 plazoletas y 45 pasos peatonales semaforizados, consolidando un corredor con enfoque multimodal y ambiental.
El costo total del proyecto asciende a 1,85 billones de pesos, cifra que incluye los costos de adquisición de predios. Según precisó el Distrito, este monto no contempla vigencias futuras de la Nación, por lo que la financiación recae principalmente en recursos distritales.
cronograma por etapas hasta 2029
En cuanto al cronograma, el IDU confirmó que las obras iniciarán por el grupo 1 del tramo 3, correspondiente al sector entre las calles 99 y 127, con inicio programado para febrero de 2026. Posteriormente, el grupo 2 del tramo 3, que es el más extenso y se extiende desde la calle 127 hasta la 183, arrancará en abril del mismo año. El grupo 3, que va desde la calle 183 hasta la 200, está previsto para iniciar en junio, aunque este sector presenta dificultades asociadas a un predio específico.
En este último caso, el Distrito se encuentra a la espera de respuestas por parte de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y del proyecto Lagos de Torca, con el fin de destrabar el inconveniente y garantizar la continuidad de las obras. En términos generales, los contratos firmados tienen una duración estimada de algo más de tres años, con una fecha de finalización proyectada para el segundo semestre de 2029.
El corredor de la carrera Séptima no es una iniciativa reciente. Sus antecedentes se remontan a 2007, cuando se contrataron las troncales de la avenida Décima y la calle 26, pese a que los diseños iniciales contemplaban un corredor sobre la Séptima. Desde entonces, se plantearon múltiples alternativas de movilidad y transporte público para este eje estratégico. Fue durante la administración de Claudia López cuando se presentó formalmente el proyecto bajo el nombre de Corredor Verde de la Séptima.
No obstante, ese proyecto fue demandado y suspendido temporalmente. Más adelante, en diciembre de 2023, se adjudicaron tres contratos correspondientes al tramo norte, entre las calles 99 y 200, mientras que el tramo entre las calles 24 y 99, dividido en dos segmentos, no fue adjudicado. El Distrito explicó que la instrucción fue no iniciar obras sin contar con una disponibilidad predial suficiente.
Actualmente, el proyecto alcanza un 90,15 % del área predial requerida. Dos de los tramos superan el 90 %, mientras que el tercero se encuentra en 81 %, situación que ha condicionado el inicio de algunos frentes de obra. Otro factor determinante fue la decisión de la actual administración de no contratar el tramo sur de la Séptima, con el objetivo de evitar la simultaneidad de grandes obras como el metro en la Caracas, la troncal de la avenida 68 y otros frentes activos en la ciudad.
Paradójicamente, para ese tramo sur ya se habían adquirido los predios, los cuales hoy permanecen en desuso. Ante esta situación, el Distrito anunció que abrirá un proceso de aprovechamiento económico de estos terrenos, permitiendo su uso temporal mientras arranca la obra, lo que podría tardar entre dos y tres años. En total, serán 14 lotes los que se habilitarán bajo este esquema.
Ajustes de diseño y respuesta a la comunidad
Otro de los grandes obstáculos estuvo relacionado con los diseños del tramo sur, que inicialmente contemplaban un carril discontinuo para el tráfico mixto, lo que habría impedido recorridos continuos de vehículos particulares a lo largo del corredor. Ante las críticas, se decidió ajustar el diseño operativo y, durante la ejecución de las obras, se aplicarán planes de manejo de tránsito que garantizarán al menos dos carriles por sentido para el tráfico mixto. En algunos sectores se pasará de tres a dos carriles, y entre las calles 99 y 102 se evaluarán contraflujos y ajustes temporales a la ciclorruta.
Las quejas de la comunidad también jugaron un papel determinante. En varios casos, estas inconformidades derivaron en demandas contra el proyecto. Para atenderlas, la Alcaldía de Bogotá ha realizado al menos 82 reuniones con la comunidad desde 2024, de las cuales surgieron ajustes en los diseños, en los accesos a edificios y en los cruces vehiculares. Adicionalmente, se habilitará un punto de información permanente cerca de Hacienda Santa Bárbara, con el fin de socializar el proyecto y atender inquietudes de manera directa.
Finalmente, el Distrito reconoció que existe una presión contractual significativa: la ejecución oportuna de las obras es clave para evitar incumplimientos contractuales que podrían derivar en demandas contra la ciudad. Con los ajustes realizados, el nuevo enfoque del corredor de la Séptima busca no solo destrabar una obra emblemática, sino sentar las bases para una transformación urbana de largo plazo en uno de los ejes más importantes de Bogotá.